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Adagio

Adagio: una historia que juntos estamos escribiendo

Antes de existir un nombre, un logo, un espacio o un equipo, existía una idea; La idea de que el arte podía ser mucho más que una actividad. Podía ser una experiencia, una comunidad, un escenario para descubrirse y una manera de transformar la vida de quienes lo viven; la idea de crear un lugar donde aprender arte significara también crear, compartir, superar límites y crecer. De esa idea nació Adagio, y desde entonces, su historia no ha dejado de escribirse.

En febrero de 2020, Adagio abrió por primera vez sus puertas en Cali, en la Carrera 106 # 18-91. Éramos apenas 20 estudiantes, cuatro disciplinas —circo aéreo, danza contemporánea, ballet y jazz— y, sobre todo, grandes sueños.

Comenzábamos a construir ese lugar que habíamos imaginado; pero apenas comenzábamos a escribir nuestra historia cuando el mundo cambió.

En marzo de 2020, la llegada del COVID-19 transformó la vida de todos. En Colombia, el aislamiento preventivo obligatorio comenzó el 25 de marzo, y con él, los espacios de encuentro, las clases presenciales y los escenarios tuvieron que cerrar sus puertas.

Para Adagio, que apenas llevaba unas semanas de haber comenzado, significaba detener aquello que acabábamos de poner en marcha; pero detenernos no significaba renunciar, tuvimos que adaptarnos para seguir adelante.

Las aulas se trasladaron a las pantallas, los entrenamientos se adaptaron a los espacios de cada casa y, de una manera que jamás habíamos imaginado, Adagio comenzó a descubrir que podía estar presente incluso cuando no podíamos estar juntos.

La pandemia nos obligó a cambiar la manera de enseñar, de entrenar y de encontrarnos. Pero también nos enseñó algo que sería fundamental para todo lo que vendría después: Adagio no era solamente un espacio físico, era una comunidad, una familia; y esa comunidad estaba decidida a continuar.

La virtualidad no significó dejar de crear. Al contrario, nos llevó a descubrir nuevas maneras de hacerlo.

Fue durante este periodo cuando nació nuestro primer Varieté: “Un Día Adagio” https://www.youtube.com/watch?v=EUvJ8OLNqT0 , una producción completamente diferente a todo lo que habíamos imaginado. Cada estudiante creó desde su propia casa, utilizando los espacios, objetos y posibilidades que tenía a su alrededor. Poco a poco, esas creaciones individuales comenzaron a convertirse en una obra colectiva; el resultado fue un video que reunía lo que cada uno había creado desde casa, demostrando que, aunque estábamos separados físicamente, seguíamos siendo parte de una misma historia.

Pero el deseo de volver a encontrarnos era cada vez más fuerte; para diciembre de 2020, las condiciones permitieron recuperar algunos espacios de presencialidad y así nació nuestra primera presentación presencial, en nuestra propia sede. Allí construimos, con nuestras propias manos, un pequeño escenario y recreamos la escenografía del Expreso Navideño de Adagio https://www.youtube.com/watch?v=Enthr5n6nuE ; por las restricciones las estudiantes hicieron sus puestas en escena de forma individual frente a cada familia.

El 2021 comenzó todavía bajo las condiciones impuestas por la pandemia, las clases presenciales regresaron poco a poco, con tapabocas, distanciamiento y muchas precauciones, la mayoría eran clases personalizadas y, cuando trabajábamos en grupo, eran grupos muy pequeños. Para mediados de ese año, Adagio ya reunía alrededor de 30 estudiantes y comenzábamos a recuperar algo que habíamos extrañado profundamente: la posibilidad de crear juntos.

Ese mismo año llegó nuestro primer Varieté presencial: Revolution Varieté. Todavía en nuestra primera sede, volvimos a sentir la energía de un escenario compartido, esta vez frente a un público que volvía a encontrarse con nosotros; y Adagio siguió creciendo. En septiembre de 2021 llegó otro de esos momentos que marcarían nuestra historia: nos trasladamos a una sede más grande, ubicada en la Calle 15A No. 100-57, un espacio que nos permitiría soñar un poco más grande. Allí llegó también nuestra primera carpa de circo, y con ella, nuevas posibilidades para nuestros artistas y para el proyecto que estábamos construyendo,  apenas unos meses después, en diciembre, nos atrevimos a dar otro gran paso: El salto al gran escenario

Hasta ese momento, nuestros espectáculos habían nacido y crecido dentro de nuestros propios espacios. Pero en diciembre de 2021 presentamos Alicia, nuestra primera obra de gran formato, por primera vez, Adagio salía de casa para encontrarse con el público en un teatro: la Fundación Escénica Cali Teatro.

Fue la primera vez que comprobamos que aquello que habíamos comenzado con 20 estudiantes, cuatro disciplinas y muchas incertidumbres podía convertirse en una verdadera producción escénica; desde 2022, el Teatro Jorge Isaacs se convirtió en uno de los grandes testigos de nuestra historia. Allí hemos visto crecer nuestras producciones, nuestros artistas y también nuestros sueños. Cada espectáculo ha sido diferente, pero todos han dejado algo en el camino: aprendizajes, emociones, nuevos retos y la certeza de que siempre podemos ir un poco más lejos.

En 2023 Adagio abrió una nueva etapa: comenzamos a participar en competencias de circo y danza a nivel nacional e internacional; entrenar para competir nos llevó a descubrir otra dimensión de la formación artística: la disciplina, la preparación, la perseverancia y la capacidad de enfrentarse a nuevos desafíos.

Pero los resultados más importantes no siempre fueron los trofeos; cada competencia nos enseñó algo a todos, a nuestros artistas, a nuestros maestros y a nosotros como institución. Aprendimos a prepararnos mejor, a trabajar en equipo, a reconocer fortalezas y debilidades y, sobre todo, a entender que competir también podía ser una poderosa herramienta de crecimiento.

Los buenos resultados comenzaron a llegar, pero detrás de cada medalla había algo mucho más importante: artistas que estaban creciendo; porque detrás de cada resultado hay horas de entrenamiento, esfuerzo, frustraciones, aprendizajes y personas que han decidido no rendirse.

Hoy somos más de 80 estudiantes y aquella pequeña idea de 2020 se ha convertido en una comunidad artística cada vez más diversa.

Circo aéreo, acrobacia, danza contemporánea, ballet, jazz, danza urbana, música, pintura y muchas otras formas de expresión hacen parte de un proyecto que continúa transformándose.

Han pasado apenas algunos años desde que 20 estudiantes comenzaron a entrenar en una pequeña sede de Cali. Desde entonces hemos cambiado de espacios, hemos creado espectáculos, hemos atravesado una pandemia, hemos llegado a grandes escenarios, hemos competido dentro y fuera del país y hemos visto crecer a nuestros artistas.

Pero la historia de Adagio todavía no termina; seguimos creciendo, seguimos creando, seguimos aprendiendo y seguimos soñando con todo lo que aún podemos construir; porque seguimos creando, aprendiendo, creciendo, soñando. De hecho, apenas estamos comenzando a escribir los capítulos que vienen y queremos seguir escribiéndolos juntos.

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